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ACTUALIDAD
HACIA UN NUEVO PARADIGMA DE SUPERVISION

El sistema financiero costarricense se encamina hacia un cambio en su esquema de supervisión, al pasar de un modelo de cumplimiento, en el que se verifica el cumplimiento de disposiciones legales, normativas y reglamentarias, a un sistema de supervisión basada en riesgos en el que se analizan los riesgos que puedan impactar en el supervisado y en el mercado. La supervisión basada en riesgos es una herramienta que permite al regulador una asignación más eficiente de los recursos de supervisión, porque al estar en capacidad de identificar a las entidades más vulnerables en términos de riesgo, puede dirigir de forma más acertada sus inspecciones y concentrarse mejor en el desarrollo de planes de mitigación de riesgos en dichas entidades, liberando recursos de fiscalización desde las entidades menos riesgosas. Pero uno de sus objetivos más importantes de este modelo es prevenir situaciones de riesgo a través de la creación de mecanismos de alerta temprana, evitando que se materialicen los riesgos.

En el sector bancario internacional el modelo de supervisión basada en riesgos lleva ya varios años de aplicación, pero en el ámbito del mercado de valores es de aplicación relativamente reciente. De igual manera en nuestro país el sector bancario va más adelante en el proceso de implementación, mientras que el mercado bursátil empieza a enrumbarse hacia el nuevo enfoque. Aún así, supervisión basada en riesgos, recoge muchos elementos ya existentes en la práctica de la supervisión, pero su novedad radica en la integración coherente de estos elementos entre sí y con los objetivos regulatorios.

El objetivo central del modelo de supervisión basada en riesgo consiste en determinar la capacidad de una entidad de cumplir adecuadamente con la regulación existente. En consecuencia este modelo toma como punto de partida los objetivos de la regulación impuestos por la ley y los reglamentos. A partir de estos objetivos se identifican los riesgos, entendiéndose éstos como la eventualidad de que una determinada entidad no pueda cumplir con uno o más de los objetivos de la regulación. Una vez identificados todos los riesgos posibles, se deben identificar las fuentes que intervienen en la manifestación y severidad de ellos, los cuales pueden ser llamados “fuentes o factores de riesgo”. Estos factores de riesgo pueden no tener el mismo impacto sobre el riesgo agregado, siendo algunos más relevantes que otros.

Para entender mejor el cambio de un sistema a otro, se deben señalar las principales características del enfoque basado en Cumplimiento:

• Los riesgos se limitan o prohíben.
• Énfasis en el cumplimiento.
• Se focaliza en las consecuencias.
• Se asigna igual atención a “todo”.
• Supervisión no profundiza en áreas fuera de la reglas.
• Incumplimiento de reglas conduce a la salida del mercado.

En tanto que en enfoque basado en Riesgos se caracteriza por lo siguientes elementos:

• Los riesgos se gestionan.
• Énfasis en gobierno corporativo y gestión de riesgos
• Se focaliza en las causas
• Intensidad y prioridad según riesgos.
• Se evalúan procesos que originan el riesgo
• Inadecuada administración de los riesgos lleva a la salida del mercado.

En términos formales el riesgo se define como la desviación de un resultado de su resultado esperado. Bajo el modelo de Supervisión Basada en Riesgos el resultado esperado se entiende como el cumplimiento de los objetivos de la regulación, de manera que el riesgo en este modelo se debe interpretar como la obtención de un resultado diferente del cumplimiento de los objetivos de la regulación.

Las fuentes de riesgo son todas las características de una entidad que inciden sobre la posibilidad de que el riesgo identificado se manifieste, se incremente o se aminore, y por tanto es imprescindible tanto para el regulador como para el regulado identificarlas. Una vez identificadas las fuentes de riesgo, se procede a asignar la probabilidad de que un determinado riesgo se manifieste dado la importancia de los factores de riesgo al interior de la entidad. De esta manera a cada riesgo se le asigna una categoría que normalmente se encasilla en “Riesgo Bajo”, “Riesgo Medio”, o “Riesgo Alto”.

La herramienta central de trabajo en esta etapa se basa en una matriz, que reúne los objetivos de regulación, los riesgos y los factores de riesgo, así como su categorización.

En esta etapa del proceso de SBR se evalúa la capacidad del regulado para reducir su exposición al riesgo, en base a la calidad de sus sistemas internos de control y gestión de riesgos. En la medida que el control y gestión de dichos riesgos sea llevada a cabo en forma apropiada, el modelo SBR reduce el índice de riesgo de la entidad en su conjunto, aún cuando los riesgos a los que se encuentre expuesta sean considerables.

El proceso de supervisión en la Supervisión Basada en Riesgos, comienza con el análisis de riesgo de una entidad de acuerdo a los procedimientos establecidos. El regulador elabora un reporte de riesgo, sobre el cual establece un plan de mitigación de riesgos o de auditorías en terreno. Una cumplido el programa de mitigación de riesgo, la firma vuelve a ser evaluada para determinar su nueva condición. Una vez determinado el riesgo relativo de la entidad supervisada, el resultado debe ser comunicado a la administración, incluyendo los riesgos a los que la entidad es más vulnerable de acuerdo dicha revisión.

De acuerdo al objetivo para el cual ha sido diseñada la Supervisión Basada en Riesgos, los recursos limitados deben ser dirigidos a aquellas entidades identificadas con mayor riesgo relativo. Una vez superada una o más etapas del programa de mitigación de riesgos e procede a evaluar nuevamente la entidad con el fin de conocer su mejoramiento en cuanto a su exposición y manejo del riesgo.

El cambio de un modelo de supervisión a otro demandará tiempo y compromiso tanto de parte de las entidades reguladas como del regulador, dado que la supervisión por riesgos es la respuesta moderna al desafío de la supervisión bancaria y financiera en un ambiente crecientemente complejo y dinámico.


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